Uncategorised
La Nueva Evangelización de América Latina

Cardenal Norberto Rivera, Arzobispo emérito de Ciudad de México
1. Los retos para la Nueva Evangelización de América Latina
1.1. Proyecto divino-humano
Llegaron hasta la capilla. El jefe de los asaltantes exigió a la superiora de la comunidad que abriera el sagrario. Ya habían revisado toda la casa y no habían encontrado el dinero. La superiora le aseguró que no lo hallaría en el sagrario. Ante la insistencia, lo abrió. El ladrón, comprobada la ausencia del dinero, se santiguó con la mano que empuñaba el arma, mientras decía: "Perdóname, Diosito".
No estamos satisfechos de la evangelización incompleta en los católicos de América Latina. Todos deseamos lograr la Nueva Evangelización en nuestro continente. ¿Lo lograremos? Podemos afirmarlo si nos apoyamos en la ayuda indefectible del Espíritu Santo. Pero la ley de la Encarnación también nos exige poner nuestra parte y nos pide una actitud positiva. La Iglesia la componemos Dios y los hombres. Dios pondrá su parte. ¿Y nosotros?
1.2. Los posibles caminos de la Nueva Evangelización
La Nueva Evangelización necesita de unas condiciones básicas para realizarse. Podemos anotar las siguientes:
* Que haya sólido y coherente fundamento de nuestra acción con las fuentes de la Revelación.
* Que todos los Pastores adquieran la convicción interna y tomen las providencias necesarias para llevar a cabo esta misión. Es más difícil lograr este punto, porque exigirá a algunos cambiar actitudes y rutinas adquiridas, aunque la mayoría dará substanciosos pasos hacia adelante.
* Que se apliquen los medios prácticos proporcionados a la meta deseada. Este punto es más difícil aún, porque exigirá a todos los agentes implicados en esta tarea eclesial, descubrir los medios adecuados, hacer el esfuerzo práctico para superar la apatía y la pereza, y poner actitudes de sincera comunión.
1.3. Algunos parámetros de análisis histórico más relevantes
Predomina una pastoral despersonalizada. Si analizamos la primera evangelización, el medio básico fue el diálogo del hombre con Dios y con sus hermanos. No fue el único medio, pero logró la auténtica comunicación del Evangelio. El diálogo entre los hombres y con Dios es un camino tan obvio que no ha recibido actualmente la atención e importancia merecida.
En muchos sectores de la Iglesia, los ministros se ven obligados a una acción masiva, de prisa y corriendo, despersonalizada. ¿Cuántos bautizados conocen por su nombre a su obispo? ¿Qué porcentaje de creyentes ha dialogado personal y detenidamente con su párroco, al menos una vez al año? La comunicación personal del Evangelio, el intercambio de los valores cristianos, la donación auténtica y el compromiso de evangelizadores y evangelizados sigue siendo fundamental.
Padecemos una secularización galopante. La primera evangelización se realizó por agentes y hacia destinatarios que tenían a Dios como el valor máximo de la existencia humana. Pero la evangelización no ha corrido a la misma velocidad que el desarrollo de la cultura superprofana. La vertiginosa secularización va entrando en América Latina. Presiona con la mentalidad técnica y económica y con la invasión de valores materiales.
Los laicos son una potencia evangelizadora. Los primeros evangelizadores fueron sacerdotes y religiosos. Clérigos y consagrados constituían la fuerza activa de las misiones eclesiales. Hoy, los laicos han madurado en su personalidad, son hijos de su tiempo y han adquirido conciencia clara de su papel dentro de la Iglesia. Esta conciencia ha implicado un tránsito brusco de una actitud pasiva a una actitud de participación. Padecemos carencia de agentes integrales. La historia de las conversiones durante la primera evangelización se logró con el testimonio de los auténticos cristianos. Más conquistó el testimonio sincero del agente evangelizador comprometido que miles de discursos. En muchos casos, además, los misioneros eran hijos de familias aristócratas que entregaban desinteresadamente su vida a la evangelización.
Podemos dar el título de aristos (lo mejor) a la mayoría con todo merecimiento. Sin embargo, es frecuente encontrar hoy agentes evangelizadores poco formados, sea espiritual o humanamente. Las sectas fundamentalistas impregnan el ambiente. La evangelización fundante sembró la fe sobre el mundo pagano. Y no hubo competencia. La Corona española, decididamente opuesta al protestantismo naciente, difunde el Evangelio sin más obstáculo que el paganismo.
Ahora, sin embargo, nos encontramos con el protestantismo devaluado de las sectas fundamentalistas. Esta competencia en la labor evangelizadora está apoyada además por el capitalismo liberal, tanto en las concepciones culturales materialistas como en el apoyo económico y estratégico.
Vivimos en un continente común. La primera evangelización actuó sobre una amplia variedad de pueblos, de culturas, de lenguas. La Nueva Evangelización se enfrenta hoy a un continente muy uniformado en idioma y en substratos culturales, pues el mestizaje y las leyes sociales que mantuvo España produjeron unos comunes dominadores, no lejanos de los establecidos por Portugal. ¿Cuál fue y es el apoyo de la autoridad política y de las fuerzas culturales? La primera evangelización avanzó con el apoyo de las autoridades políticas.
Hoy, la Nueva Evangelización encuentra desigual respaldo de las personas establecidas en los gobiernos latinoamericanos y mermado apoyo de los hombres de cultura, muy viciados de iluminismo racional, cuando no de marxismo. Evangelizar hoy tiene menos respaldo humano. Dicho de otro modo, la primera evangelización no tuvo obstáculos en la comunidad civil. Hoy tiene muchos.
1.4. Parámetros sociológicos que repercuten en la evangelización
La masificación de los bautizados exige una acción pastoral dirigida a masas multitudinarias. El urbanismo desmedido y la movilidad de las personas no permite aprovechar la estructura territorial como antes. Experimentamos disminución y debilitamiento de la primitiva intimidad en la comunidad cristiana. Urge desarrollar las estructuras actuales o encontrar nuevas estructuras con más vitalidad, sin necesidad de destruir lo existente.
Es manifiesta la necesidad de pertenencia. El hombre actual se enfrenta cada día con problemas tan variados y complicados que no puede evitar sentirse inseguro e incompleto para resolverlos por sí solo. Una vez más el hombre solo, acosado y amenazado, busca instintivamente el apoyo y el refuerzo de otros que, en situaciones parecidas, piensen como él y estén dispuestos a aunar esfuerzos en soluciones comunes. Pero la comunidad crece cada día. El católico siente el anonimato dentro del cuerpo eclesial. El desarrollo de las sectas se ha motivado mucho por esta exigencia natural de las personas de pertenecer a un grupo social definido.
La Nueva Evangelización necesita atender esta necesidad de pertenencia. Hay una labor del sacerdote archisolicitado. Una mirada al funcionamiento normal de nuestras parroquias presenta a la mayoría de los fieles condenados a vivir una religiosidad muy limitada, marginada de las verdaderas experiencias cristianas. Están alejados de la atención personal de los Pastores. El obispo desconoce a sus fieles; los sacerdotes actúan demasiado ocupados por la multiplicidad de exigencias. La amplitud de la demanda suele ser tan grande que les imposibilita dar mejor servicio de la Palabra, del Pan, del Perdón. No pueden entrar en relación personal y profunda con quienes reciben su atención.
La Nueva Evangelización puede romper esta barrera con el crecimiento de vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. Pero, ¿qué hacer mientras no haya un número suficiente de sacerdotes y almas consagradas? La religiosidad popular corre riesgo de anemia. Fruto casi obligado de estas consideraciones es el debilitamiento y limitación de la religiosidad popular, y la Nueva Evangelización requiere una religiosidad fuerte que puede lograrse con una religiosidad popular revitalizada. Nos faltan niveles intermedios de evangelización.
El proceso acelerado de secularización y descristianización produce efectos disolventes en quienes no tienen preparación. Los estudios teológicos han alcanzado niveles estimadísimos en este siglo y los Papas han enriquecido amplísimamente el bagaje de contenido doctrinal para la Iglesia. Pero los estudiosos y los grandes documentos de la Iglesia no llegan a las masas porque la disminución de vocaciones ha debilitado a los agentes encargados de conectar al vértice eclesial con la base. La Nueva Evangelización requiere de agentes que actúen como eslabones intermedios en la estructura social de la comunidad católica. Vivimos en una sociedad que todavía depende prioritariamente de la familia. El cambio cultural no lo pueden lograr factores externos, pues son transitorios y de influjo superficial. El cambio lo provocan las personas capaces y activas. Pero todas las personas dependen religiosamente de la familia, pues en ella se transmiten fundamentalmente los valores y antivalores y la fe es un valor. La Nueva Evangelización debe tener su eje en la familia.
Es también una sociedad en manos femeninas. La transmisión de valores tiene prioritario lugar en la familia y depende principalmente de la mujer. Es un dato fenomenológico constatado: la mujer es el agente vital en la transmisión de la fe. Esto no quiere decir que sólo ella debe transmitirla; pero, de todos modos, ocupa un papel neurálgico en la acción evangelizadora. Antes, el párroco daba solidez y estabilidad necesaria a tantas mujeres que fueron foco de la evangelización hogareña o parroquial. Ahora, con la disminución proporcional de vocaciones, falta la acción de evangelizadores varones que dé apoyo a tantas mujeres comprometidas en la evangelización. La mujer se convierte, pues, en destinataria y agente privilegiado de la Nueva Evangelización.
2. Fundamentos teológicos y pastorales para una Nueva Evangelización de América Latina
2.1. Fundamentos eclesiológicos para una Nueva Evangelización de América Latina
Necesitamos una eclesiología de comunión y de comunicación, porque la evangelización necesita de la colaboración de todos
La eclesiología del anuncio nos recuerda que la acción evangelizadora es comunicar el Evangelio y esta comunicación se realiza por la palabra, por las obras-testimonio y por los valores-fuerza que impulsan la vida espiritual. Una buena evangelización no puede prescindir de los tres elementos. Estimulemos la eclesiología de la misión, pues nuestra labor pide la transmisión del mensaje evangélico más allá de las fronteras de la comunidad eclesial . La Nueva Evangelización busca llegar a todos los hombres del continente.
2.2. Fundamentos cristocéntricos
La evangelización debe ser una acción cristocéntrica. Cristo debe ser el criterio, el centro y el modelo de toda acción evangelizadora. Podemos considerar este cristocentrismo desde varios ángulos:
* Cristo Profeta: Cristo habla de las cosas de Dios en nombre de Él. La evangelización deberá imitarle con la acción directa de la palabra.
* Cristo Redentor-Sacerdote: La acción evangelizadora debe sacrificar lo propio por otros. Exigirá vivir la renuncia, la pobreza y la humildad evangélicas .
* Cristo Pastor dedicado a los demás: La evangelización necesita de agentes dedicados con tiempo íntegro y cualificado para el servicio de los otros .
* Mariología Guadalupana. El Nican Mopohua expresa: "¿No soy yo tu madre?". La evangelización debe realizarse según el modelo de la fe y docilidad de María, por encima del orgullo y de la autosuficiencia humanos.
2.3. Otros fundamentos teológicos
Buscar la salvación integral. Porque la realidad dolorida y cambiante de América Latina pide una visión de la Nueva Evangelización que parta de una soteriología integral. La acción evangelizadora debe ofrecer al hombre un desarrollo terrestre y trascendente . Impulsar la liturgia y la religiosidad popular como puntos de llegada y arranque. No podemos eliminarlas ni reducir la vida cristiana a ellas. Se trata de vivir el Evangelio fuera del templo, no dejar tampoco de frecuentarlo para vivir la celebración de la historia de salvación. Abarcar todos los valores y luchar por ellos. Debemos regirnos por una ética de compromiso interior y de axiología convencida. Porque no basta cumplir unas leyes o polarizar el Evangelio en unos valores exclusivos. Requerimos de una visión global y convencida de la vida cristiana, sólida de opciones y abierta a su jerarquía exigente, no acomodaticia o circunstancial. Porque así es el Evangelio. Sólo podemos evangelizar con agentes evangelizadores que mantengan firmes los valores esenciales, a pesar de la corriente adversa.
2.4. Algunos criterios pastorales
Promover la pastoral evangelizadora eficaz. Debemos poner el acento de la eficacia evangelizadora en la gracia. Pero este criterio debe complementarse con la visión católica de la necesidad de intervención de la libertad humana. No vamos a quitarle a Dios su papel, pero no podemos caer en un luteranismo que elimine la parte humana de la acción eclesial. Demos prioridad al agente evangelizador.
La evangelización para ser eficaz debe atender al elemento principal, so pena de quedarse a la mitad de camino, y el elemento principal es el agente evangelizador. No podemos pensar que sean las estructuras sociales o eclesiales, éstas tienen su importancia pero dependen de la acción del agente. Estructuras sin agentes no producen frutos. Tampoco podemos buscar una evangelización por los solos medios exteriores, sino por la acción de los agentes .
El agente laico es el punto de apoyo primordial. Sabemos que la evangelización requiere la corresponsabilidad de jerarquía y laicado para vivir la comunión eclesial . Este principio exigirá a algunos Pastores que den más protagonismo a la acción de los laicos en su pastoral , y no sólo en teoría o en unos cuantos sectores de la pastoral diocesana o parroquial. Requiere también que los laicos presten obediencia y docilidad a sus Pastores, porque la corresponsabilidad no elimina los carismas . De todos modos, es bueno destacar que el laico tiene un papel insustituible en la evangelización , sea por sus características, sea por el designio de Dios. Demos importancia vital a la familia en la evangelización.
Hemos dado prioridad al agente sobre las estructuras. Pero, si una estructura social debe privilegiarse, debe ser la familia. La evangelización debe atender más a la estructura familiar que a otras estructuras sociales, porque éstas son tornadizas e inestables. Y la familia no. Promovamos una evangelización de la libertad de garantizar un compromiso personal por encima de mecanismos pasajeros o tornadizos. En negativo, debemos evitar los procesos que mueven a las personas espontáneamente pero sin una motivación consciente.
Procuremos estructurar los procesos evangelizadores sobre las metas principalmente, es decir, no apoyarnos prioritariamente sólo en técnicas, en estructuras o en programas, sino subordinar y actualizar éstos a las metas. Porque el mundo cambia muy rápidamente y los métodos y programas quedan obsoletos fácilmente, pero las metas, siempre nos guiarán en todo momento. Cultivemos, finalmente, el sentido de vigilancia ante la propia limitación y ante el ambiente distorsionador o provocativo, es decir, procuremos lograr una actitud cristiana que tenga el equilibrio entre el espíritu crítico y el abandono en los designios de Dios. Porque la salvación de los seres humanos y la construcción del reino de Dios puede malograrse por nuestras pequeñeces y puede engrandecerse con la fuerza invisible de Dios.
Notas
1. Ver Christifideles laici, 15, 23; Redemptoris missio, 27.
2. Ver Redemptoris missio, 20.
3. Ver Juan Pablo II, Discurso a los obispos del CELAM, Santo Domingo, 12/10/1984.
4. Ver Redemptoris missio, 23.
5. Ver Redemptoris missio, 11.
6. Ver Christifideles laici, 14.
7. Ver Redemptoris missio, 11, 14.
8. Ver Gaudium et spes, 42.
9. Ver Apostolicam actuositatem, 10, 22, 24, 25, 31.
10. Ver Redemptoris missio, 2.
11. Ver Christifideles laici, 20.
12. Ver Christifideles laici, 28, 30.
A Nova Evangelização na América Latina
1. Desafios para a Nova Evangelização da América Latina
1.1. o projecto divino-humano
Chegaram à capela. O líder dos assaltantes exigiu que o superior da comunidade abrisse o tabernáculo. Eles já tinham revistado a casa inteira e não tinham encontrado o dinheiro. O superior garantiu-lhe que não o encontraria no tabernáculo. Por insistência dele, ela abriu-o. O ladrão, tendo verificado a ausência do dinheiro, cruzou-se com a mão que segurava a arma, enquanto dizia: "Perdoa-me, pequeno Deus".
Não estamos satisfeitos com a evangelização incompleta dos católicos latino-americanos. Todos desejamos alcançar a Nova Evangelização no nosso continente. Seremos bem sucedidos? Podemos afirma-lo se contarmos com a ajuda infalível do Espírito Santo. Mas a lei da Encarnação também nos obriga a fazer a nossa parte e pede uma atitude positiva. A Igreja é constituída por Deus e pela humanidade. Deus fará a sua parte, mas e nós?
1.2 Possíveis formas da Nova Evangelização
A Nova Evangelização precisa de algumas condições básicas para ser realizada. Podemos observar o seguinte:
* Que haja uma base sólida e coerente da nossa acção com as fontes do Apocalipse.
* Que todos os Pastores adquiram a convicção interior e tomem as medidas necessárias para levar a cabo esta missão. É mais difícil atingir este ponto, porque será necessário mudar algumas atitudes e rotinas adquiridas, embora a maioria dê passos substanciais em frente.
* Que os meios práticos fornecidos sejam aplicados ao objectivo desejado. Este ponto é ainda mais difícil, pois exigirá que todos os envolvidos nesta tarefa eclesial descubram os meios apropriados, façam o esforço prático para ultrapassar a apatia e a preguiça, e adoptem atitudes de comunhão sincera.
1.3 Alguns parâmetros históricos de análise relevantes
Predomina um cuidado pastoral despersonalizado. Se analisarmos a primeira evangelização, o meio básico era o diálogo do homem com Deus e com os seus irmãos e irmãs. Não foi o único meio, mas conseguiu a comunicação autêntica do Evangelho. O diálogo entre as pessoas e com Deus é uma forma tão óbvia que não tem recebido a atenção e a importância que merece hoje.
Em muitos sectores da Igreja, os ministros são forçados a uma acção maciça, precipitada e despersonalizada. Quantas pessoas baptizadas conhecem o seu bispo pelo nome? Que percentagem de crentes tem tido um diálogo pessoal e profundo com o seu pároco pelo menos uma vez por ano? A comunicação pessoal do Evangelho, a partilha dos valores cristãos, a autêntica doação e empenho dos evangelizadores e dos evangelizados continua a ser fundamental.
Estamos a sofrer de uma secularização desenfreada. A primeira evangelização foi realizada por agentes e a destinatários que tinham Deus como o valor mais alto da existência humana. Mas a evangelização não tem acompanhado o desenvolvimento da cultura super-profana. A secularização vertiginosa está a entrar na América Latina. Pressiona com a mentalidade técnica e económica e com a invasão de valores materiais.
Os leigos são uma potência evangelizadora. Os primeiros evangelizadores foram padres e religiosos. Clérigos e pessoas consagradas constituíram a força activa das missões eclesiais. Hoje, os leigos amadureceram na sua personalidade, são filhos do seu tempo e adquiriram uma clara consciência do seu papel no seio da Igreja. Esta consciência implicou uma súbita transição de uma atitude passiva para uma atitude de participação. Sofremos com a falta de agentes integrais. A história das conversões durante a primeira evangelização foi conseguida pelo testemunho de cristãos autênticos. Mais foi ganho pelo testemunho sincero do empenhado agente evangelizador do que por milhares de discursos. Em muitos casos, além disso, os missionários eram filhos de famílias aristocráticas que deram as suas vidas abnegadamente à evangelização.
Podemos dar o título de aristos (os melhores) à maioria deles, com razão. Contudo, não é raro hoje em dia encontrar evangelizadores mal treinados, tanto espiritualmente como humanamente. As seitas fundamentalistas permeiam o ambiente. A evangelização fundadora semeou a fé no mundo pagão. E não houve competição. A Coroa espanhola, resolutamente contrária ao protestantismo nascente, difundiu o Evangelho sem outro obstáculo que o paganismo.
Agora, porém, somos confrontados com o protestantismo desvalorizado das seitas fundamentalistas. Esta competição no trabalho evangelístico é ainda apoiada pelo capitalismo liberal, tanto nas concepções culturais materialistas como no apoio económico e estratégico.
Vivemos num continente comum. A primeira evangelização trabalhou sobre uma grande variedade de povos, culturas e línguas. A Nova Evangelização enfrenta hoje um continente muito uniforme em termos linguísticos e culturais, porque a miscigenação e as leis sociais mantidas pela Espanha produziram dominadores comuns, não muito longe dos estabelecidos por Portugal. O que foi e é o apoio da autoridade política e das forças culturais? A primeira evangelização avançou com o apoio das autoridades políticas.
Hoje, a Nova Evangelização encontra um apoio desigual do povo estabelecido nos governos da América Latina e um apoio diminuído dos homens da cultura, muito manchado pelo esclarecimento racional, se não mesmo pelo marxismo. A evangelização tem hoje menos apoio humano. Por outras palavras, a primeira evangelização não teve obstáculos na comunidade civil. Hoje em dia, tem muitos.
1.4 Parâmetros sociológicos que têm um impacto na evangelização
A massificação dos baptizados apela à acção pastoral dirigida às massas de pessoas. A urbanização excessiva e a mobilidade das pessoas não permitem que a estrutura territorial seja utilizada como era antigamente. Sentimos uma diminuição e enfraquecimento da intimidade primitiva na comunidade cristã. Há uma necessidade urgente de desenvolver estruturas existentes ou de encontrar novas estruturas com mais vitalidade, sem a necessidade de destruir o que já existe.
A necessidade de pertencer é manifesta. O homem de hoje é confrontado todos os dias com problemas tão variados e complicados que não pode deixar de se sentir inseguro e incompleto para os resolver por si próprio. Uma vez mais o homem solitário, assediado e ameaçado procura instintivamente o apoio e reforço de outros que, em situações semelhantes, pensam como ele e estão dispostos a unir forças em soluções comuns. Mas a comunidade cresce todos os dias. O católico sente o anonimato dentro do corpo eclesial. O desenvolvimento das seitas foi fortemente motivado por esta exigência natural das pessoas de pertencerem a um grupo social definido.
A Nova Evangelização precisa de responder a esta necessidade de pertença. Há o trabalho do sacerdote arcebisolicitante. Um olhar sobre o funcionamento normal das nossas paróquias mostra a maioria dos fiéis condenados a viver uma religiosidade muito limitada, marginalizados das verdadeiras experiências cristãs. Estão desligados da atenção pessoal dos Pastores. O bispo não conhece os seus fiéis; os sacerdotes estão demasiado ocupados com a multiplicidade de exigências. A extensão das exigências é muitas vezes tão grande que lhes é impossível prestar um melhor serviço da Palavra, do Pão, do Perdão. Não podem entrar numa relação pessoal e profunda com aqueles que recebem a sua atenção.
A Nova Evangelização pode quebrar esta barreira com o crescimento das vocações para o sacerdócio e para a vida consagrada. Mas o que pode ser feito enquanto não houver sacerdotes e almas consagradas em número suficiente? A religiosidade popular está em risco de anemia. O resultado quase inevitável destas considerações é o enfraquecimento e limitação da religiosidade popular, e a Nova Evangelização exige uma religiosidade forte que pode ser alcançada com uma religiosidade popular revitalizada. Faltam-nos níveis intermédios de evangelização.
O processo acelerado de secularização e descristianização tem efeitos dissolventes sobre os não preparados. Os estudos teológicos atingiram níveis muito elevados neste século e os Papas enriqueceram grandemente a bagagem de conteúdo doutrinário para a Igreja. Mas os estudiosos e os grandes documentos da Igreja não chegam às massas porque o declínio das vocações enfraqueceu os agentes encarregados de ligar o ápice eclesial às bases. A Nova Evangelização requer agentes que actuem como ligações intermédias na estrutura social da comunidade católica. Vivemos numa sociedade que ainda depende principalmente da família. As mudanças culturais não podem ser provocadas por factores externos, uma vez que são transitórias e superficiais. A mudança é provocada por pessoas capazes e activas. Mas todas as pessoas são religiosamente dependentes da família, porque é aí que os valores e anti-valores são fundamentalmente transmitidos, e a fé é um valor. A Nova Evangelização deve ter a família no seu centro.
É também uma sociedade em mãos femininas. A transmissão de valores tem lugar principalmente na família e depende principalmente das mulheres. É um facto fenomenológico estabelecido: as mulheres são o agente vital na transmissão da fé. Isto não significa que só eles devem transmitir a fé, mas que ocupam um papel central na acção evangelizadora. No passado, o pároco deu solidez e a estabilidade necessária a tantas mulheres que eram o foco da evangelização doméstica ou paroquial. Agora, com a diminuição proporcional das vocações, há uma falta de evangelizadores masculinos para apoiar tantas mulheres empenhadas na evangelização. As mulheres são, portanto, as receptoras e agentes privilegiadas da Nova Evangelização.
2. fundamentos teológicos e pastorais para uma Nova Evangelização da América Latina
2.1 Fundamentos Eclesiológicos para uma Nova Evangelização da América Latina
Precisamos de uma eclesiologia de comunhão e comunicação, porque a evangelização precisa da colaboração de todos (1) .
A eclesiologia do anúncio lembra-nos que a acção evangelizadora é comunicar o Evangelho (2) e esta comunicação é feita pela palavra, pelas obras-testemunho e pela força-valores que impulsionam a vida espiritual. A boa evangelização não pode passar sem os três elementos. Estimulemos a eclesiologia da missão, pois o nosso trabalho exige a transmissão da mensagem evangélica para além das fronteiras da comunidade eclesial (3). A Nova Evangelização procura chegar a todos os povos do continente).
2.2 Fundações Christocentric
A evangelização deve ser uma acção cristocêntrica. Cristo deve ser o critério, o centro e o modelo de toda a acção evangelizadora. Podemos considerar este cristocentrismo de vários ângulos:
* Cristo o Profeta: Cristo fala das coisas de Deus em Seu nome. A evangelização deve imitá-lo através da acção directa da palavra.
* Cristo Redentor-Priesto: A acção evangelística deve sacrificar-se pelos outros. Exigirá renúncia evangélica viva, pobreza e humildade (5).
* Cristo Pastor dedicado aos outros: A evangelização necessita de agentes dedicados com tempo total e qualificado para o serviço dos outros (6).
* Guadalupana Mariologia. O Nican Mopohua expressa: "Não sou eu a tua mãe? A evangelização deve ser realizada de acordo com o modelo de fé e docilidade de Maria, acima do orgulho humano e da auto-suficiência.
2.3 Outros fundamentos teológicos
Em busca de salvação integral. Porque a realidade dolorosa e mutável da América Latina exige uma visão da Nova Evangelização baseada numa soteriologia integral. A acção evangelizadora deve oferecer ao homem um desenvolvimento terrestre e transcendente (7). Promover a liturgia e a religiosidade popular como pontos de chegada e de partida. Não podemos eliminá-los ou reduzir a eles a vida cristã. É uma questão de viver o Evangelho fora do templo, e também de não deixar de o frequentar para viver a celebração da história da salvação. Trata-se de abraçar todos os valores e lutar por eles. Devemos ser governados por uma ética de compromisso interior e uma axiologia convicta. Porque não basta cumprir certas leis ou polarizar o Evangelho em alguns valores exclusivos. Precisamos de uma visão global e convicta da vida cristã, sólida nas suas opções e aberta à sua hierarquia exigente, não acomodatícia ou circunstancial. Porque é isso que o Evangelho é. Só podemos evangelizar com agentes evangelizadores que se mantenham firmes nos valores essenciais, apesar da corrente adversa.
2.4 Alguns critérios pastoris
Promover uma evangelização pastoral eficaz. Devemos colocar a ênfase de uma evangelização eficaz na graça. Mas este critério deve ser complementado pela visão católica da necessidade da intervenção da liberdade humana. Não retiraremos o papel de Deus, mas não podemos cair num luteranismo que elimina a parte humana da acção eclesial. Vamos dar prioridade ao agente evangelizador.
Para que a evangelização seja eficaz, deve atender ao elemento principal, caso contrário cairá por terra, e o elemento principal é o agente evangelizador. Não podemos pensar que sejam as estruturas sociais ou eclesiais, estas têm a sua importância, mas dependem da acção do agente. As estruturas sem agentes não produzem fruta. Também não podemos procurar a evangelização apenas por meios externos, mas pela acção dos agentes (8).
O agente leigo é o principal ponto de apoio. Sabemos que a evangelização exige a co-responsabilidade da hierarquia e dos leigos para se viver a comunhão eclesial (9) . Este princípio exigirá que alguns Pastores dêem mais destaque à acção dos leigos na sua pastoral (10), e não apenas em teoria ou em alguns sectores da pastoral diocesana ou paroquial. Também exige que os leigos sejam obedientes e dóceis aos seus Pastores, porque a co-responsabilidade não elimina os carismas (11). Em qualquer caso, é bom sublinhar que os leigos têm um papel insubstituível na evangelização (12), tanto por causa das suas características como por causa do plano de Deus. Vamos dar uma importância vital à família na evangelização.
Demos prioridade ao agente sobre as estruturas. Mas se uma estrutura social deve ser privilegiada, deve ser a família. A evangelização deve prestar mais atenção à estrutura familiar do que a outras estruturas sociais, porque estas são mutáveis e instáveis. E a família não o é. Promovamos uma evangelização da liberdade de garantir um compromisso pessoal sobre mecanismos transitórios ou rasgados. No lado negativo, devemos evitar processos que movam as pessoas espontaneamente mas sem motivação consciente.
Tentemos estruturar os processos de evangelização principalmente em função de objectivos, ou seja, não nos apoiarmos principalmente em técnicas, estruturas ou programas, mas sim em subordiná-los e actualizá-los em função dos objectivos. Porque o mundo muda muito rapidamente e os métodos e programas tornam-se facilmente obsoletos, mas os objectivos sempre nos guiarão a todo o momento. Finalmente, cultivemos um sentido de vigilância face às nossas próprias limitações e face a um ambiente distorcido ou provocador, ou seja, procuremos uma atitude cristã que estabeleça um equilíbrio entre um espírito crítico e o abandono aos planos de Deus. Pois a salvação dos seres humanos e a construção do reino de Deus pode ser estragada pela nossa mesquinhez e pode ser ampliada pelo poder invisível de Deus.
Notas
1. ver Christifideles laici, 15, 23; Redemptoris missio, 27.
2. ver Redemptoris missio, 20.
3. ver João Paulo II, Discurso aos Bispos do CELAM, Santo Domingo, 12/10/1984. [Voltar ao topo]
4. Ver Redemptoris missio, 23.
5. Ver Redemptoris missio, 11.
6. Ver Christifideles laici, 14.
7. Ver Redemptoris missio, 11, 14.
8. Ver Gaudium et spes, 42.
9. Ver Apostolicam actuositatem, 10, 22, 24, 24, 25, 31.
10. Ver Redemptoris missio, 2.
11. Ver Christifideles laici, 20.
12. Ver Christifideles laici, 28, 30.
The New Evangelization in Latin America
Cardenal Norberto Rivera, Arzobispo emérito de Ciudad de México
1. The Challenges for the New Evangelization of Latin America
1.1. The Divine-Human Project
They reached the chapel. The leader of the assailants demanded that the superior of the community open the tabernacle. They had already searched the whole house and had not found the money. The superior assured him that he would not find it in the tabernacle. At his insistence, she opened it. The thief, having ascertained the absence of the money, made the sign of the cross with the hand that held the weapon, while saying: "Forgive me, little God".
We are not satisfied with the incomplete evangelization of Latin American Catholics. We all wish to achieve the New Evangelization in our continent. Will we succeed? We can affirm it if we rely on the unfailing help of the Holy Spirit. But the law of the Incarnation also requires us to do our part and asks us to have a positive attitude. The Church is made up of God and mankind. God will do his part, but what about us?
1.2. The possible paths of the New Evangelization
The New Evangelization needs some basic conditions in order to be realized. We can note the following:
* That there be a solid and coherent foundation of our action with the sources of Revelation.
* That all Pastors acquire the internal conviction and take the necessary steps to carry out this mission. It is more difficult to achieve this point, because it will require some to change acquired attitudes and routines, although the majority will take substantial steps forward.
* That the practical means provided are applied to the desired goal. This point is even more difficult, because it will require all the agents involved in this ecclesial task to discover the adequate means, to make the practical effort to overcome apathy and laziness, and to put attitudes of sincere communion.
1.3. Some relevant historical parameters of analysis
A depersonalized pastoral predominates. If we analyze the first evangelization, the basic means was man's dialogue with God and with his brothers and sisters. It was not the only means, but it achieved the authentic communication of the Gospel. Dialogue among men and with God is such an obvious way that it has not received the attention and importance it deserves.
In many sectors of the Church, ministers are forced to a massive, hurried, depersonalized action. How many of the baptized know their bishop by name? What percentage of believers have personally and at length dialogued with their parish priest at least once a year? The personal communication of the Gospel, the sharing of Christian values, authentic giving and the commitment of evangelizers and the evangelized remain fundamental.
We are suffering from rampant secularization. The first evangelization was carried out by agents and to recipients who had God as the highest value of human existence. But evangelization has not run at the same speed as the development of the super-profane culture. The vertiginous secularization is entering Latin America. It presses with the technical and economic mentality and with the invasion of material values.
The laity are an evangelizing power. The first evangelizers were priests and religious. Clerics and consecrated persons constituted the active force of the ecclesial missions. Today, the laity have matured in their personality, they are children of their time and have acquired a clear awareness of their role within the Church. This awareness has implied a sudden transition from a passive attitude to an attitude of participation. We suffer from a lack of integral agents. The history of conversions during the first evangelization was achieved through the witness of authentic Christians. The sincere testimony of the committed evangelizing agent conquered more than thousands of speeches. In many cases, moreover, the missionaries were sons of aristocratic families who selflessly gave their lives to evangelization.
We can deservedly give the title of aristos (the best) to most of them. However, it is common today to find evangelizing agents who are poorly trained, both spiritually and humanly. Fundamentalist sects permeate the environment. The founding evangelization sowed the faith on the pagan world. And there was no competition. The Spanish Crown, decidedly opposed to nascent Protestantism, spread the Gospel with no other obstacle than paganism.
Now, however, we are faced with the devalued Protestantism of the fundamentalist sects. This competition in the work of evangelization is also supported by liberal capitalism, both in materialistic cultural conceptions and in economic and strategic support.
We live on a common continent. The first evangelization acted on a wide variety of peoples, cultures and languages. The New Evangelization faces today a continent very uniform in language and cultural substrates, because the miscegenation and the social laws maintained by Spain produced common dominators, not far from those established by Portugal. What was and is the support of the political authority and cultural forces? The first evangelization advanced with the support of the political authorities.
Today, the New Evangelization finds unequal support of the people established in the Latin American governments and diminished support of the men of culture, very vitiated of rational illuminism, when not of Marxism. Evangelization today has less human support. In other words, the first evangelization had no obstacles in the civil community. Today it has many.
1.4. Sociological parameters that have an impact on evangelization
The massification of the baptized demands a pastoral action directed to multitudinous masses. The excessive urbanization and mobility of people does not allow us to take advantage of the territorial structure as before. We are experiencing a decrease and weakening of the primitive intimacy in the Christian community. It is urgent to develop the current structures or to find new structures with more vitality, without the need to destroy the existing ones.
The need for belonging is manifest. Today's man is confronted every day with problems so varied and complicated that he cannot help but feel insecure and incomplete to solve them on his own. Once again man alone, harassed and threatened, instinctively seeks the support and reinforcement of others who, in similar situations, think like him and are willing to join forces in common solutions. But the community grows every day. The Catholic feels anonymity within the ecclesial body. The development of sects has been strongly motivated by this natural need of people to belong to a defined social group.
The New Evangelization needs to address this need to belong. There is the work of the archisolicited priest. A glance at the normal functioning of our parishes presents the majority of the faithful condemned to live a very limited religiosity, marginalized from true Christian experiences. They are far from the personal attention of the Pastors. The bishop does not know his faithful; the priests are too busy with the multiplicity of demands. The breadth of demand is often so great that it makes it impossible for them to give a better service of the Word, of Bread, of Forgiveness. They cannot enter into a personal and profound relationship with those who receive their attention.
The New Evangelization can break this barrier with the growth of vocations to the priesthood and consecrated life. But what can be done as long as there is not a sufficient number of priests and consecrated souls? Popular religiosity runs the risk of anemia. The almost inevitable result of these considerations is the weakening and limitation of popular religiosity, and the New Evangelization requires a strong religiosity that can be achieved with a revitalized popular religiosity. We lack intermediate levels of evangelization.
The accelerated process of secularization and de-Christianization produces dissolving effects on the unprepared. Theological studies have reached very high levels in this century and the Popes have greatly enriched the baggage of doctrinal content for the Church. But the scholars and the great documents of the Church do not reach the masses because the decrease in vocations has weakened the agents in charge of connecting the ecclesial apex with the base. The New Evangelization requires agents who act as intermediate links in the social structure of the Catholic community. We live in a society that still depends primarily on the family. Cultural change cannot be brought about by external factors, since they are transitory and superficial. Change is brought about by capable and active people. But all people depend religiously on the family, since it is there that values and anti-values are fundamentally transmitted, and faith is a value. The New Evangelization must have its axis in the family.
It is also a society in feminine hands. The transmission of values takes place primarily in the family and depends mainly on women. It is an established phenomenological fact: women are the vital agent in the transmission of the faith. This does not mean that she alone must transmit it; but, in any case, she occupies a neuralgic role in the evangelizing action. In the past, the parish priest gave solidity and the necessary stability to so many women who were the focus of home or parish evangelization. Now, with the proportional decrease of vocations, there is a lack of male evangelizers to support so many women engaged in evangelization. Women become, therefore, the recipients and privileged agents of the New Evangelization.
Theological and Pastoral Foundations for a New Evangelization in Latin America
2.1. Ecclesiological Foundations for a New Evangelization of Latin America
We need an ecclesiology of communion and communication, because evangelization needs the collaboration of all (1).
The ecclesiology of proclamation reminds us that the evangelizing action is to communicate the Gospel (2) and this communication is carried out by word, by works-witness and by the values-force that impel the spiritual life. A good evangelization cannot do without these three elements. Let us stimulate the ecclesiology of mission, because our work calls for the transmission of the Gospel message beyond the frontiers of the ecclesial community (3). The New Evangelization seeks to reach all the people of the continent.
2.2. Christocentric foundations
Evangelization must be a Christocentric action. Christ must be the criterion, the center and the model of all evangelizing action. We can consider this Christocentrism from various angles:
* Christ the Prophet: Christ speaks of the things of God in His name. Evangelization should imitate him with the direct action of the word.
* Christ the Redeemer-Priest: Evangelizing action must sacrifice the self for others. It will require living evangelical renunciation, poverty and humility (5).
* Christ the Shepherd dedicated to others: Evangelization needs dedicated agents with full and qualified time for the service of others (6).
* Guadalupana Mariology. The Nican Mopohua expresses: "Am I not your mother? Evangelization must be carried out according to the model of Mary's faith and docility, above human pride and self-sufficiency.
2.3. Other theological foundations
To seek integral salvation. Because the painful and changing reality of Latin America calls for a vision of the New Evangelization based on an integral soteriology. The evangelizing action must offer man a terrestrial and transcendent development (7). To promote liturgy and popular religiosity as points of arrival and starting point. We cannot eliminate them nor reduce Christian life to them. It is a matter of living the Gospel outside the temple, not to stop frequenting it to live the celebration of the history of salvation. We must embrace all values and fight for them. We must be governed by an ethic of interior commitment and convinced axiology. Because it is not enough to comply with some laws or to polarize the Gospel in some exclusive values. We require a global and convinced vision of the Christian life, solid of options and open to its demanding hierarchy, not accommodating or circumstantial. Because that is what the Gospel is. We can only evangelize with evangelizing agents who hold firm the essential values, in spite of the adverse current.
2.4. Some pastoral criteria
To promote effective pastoral evangelization. We must place the accent of evangelizing efficacy on grace. But this criterion must be complemented by the Catholic vision of the need for the intervention of human freedom. We are not going to take away God's role, but we cannot fall into a Lutheranism that eliminates the human part of ecclesial action. Let us give priority to the evangelizing agent.
In order to be effective, evangelization must attend to the main element, otherwise it will fall by the wayside, and the main element is the evangelizing agent. We cannot think that it is the social or ecclesial structures, these have their importance but they depend on the action of the agent. Structures without agents do not produce fruits. Nor can we seek evangelization by external means alone, but by the action of the agents (8).
The lay agent is the primary point of support. We know that evangelization requires the co-responsibility of hierarchy and laity to live the ecclesial communion (9). This principle will require some Pastors to give more prominence to the action of the laity in their pastoral work (10), and not only in theory or in a few sectors of diocesan or parish pastoral work. It also requires that the laity render obedience and docility to their Pastors, because co-responsibility does not eliminate charisms (11). In any case, it is good to emphasize that the laity have an irreplaceable role in evangelization (12), both because of their characteristics and because of God's plan. Let us give vital importance to the family in evangelization.
We have given priority to the agent over structures. But, if a social structure should be privileged, it should be the family. Evangelization should pay more attention to the family structure than to other social structures, because these are changeable and unstable. And the family is not. Let us promote an evangelization of freedom to guarantee a personal commitment over transient or tornadic mechanisms. In negative, we must avoid processes that move people spontaneously but without a conscious motivation.
Let us try to structure the evangelizing processes mainly on the goals, that is to say, not to rely primarily only on techniques, structures or programs, but to subordinate and update these to the goals. Because the world changes very quickly and methods and programs easily become obsolete, but the goals will always guide us at all times. Finally, let us cultivate a sense of vigilance in the face of our own limitations and in the face of a distorting or provocative environment, that is, let us strive to achieve a Christian attitude that strikes a balance between a critical spirit and abandonment to God's designs. Because the salvation of human beings and the construction of the kingdom of God can be spoiled by our pettiness and can be magnified by the invisible power of God.
Notes
1. See Christifideles laici, 15, 23; Redemptoris missio, 27.
2. See Redemptoris missio, 20.
3. See John Paul II, Address to the Bishops of CELAM, Santo Domingo, 12/10/1984. [Back to top]
4. See Redemptoris missio, 23.
5. See Redemptoris missio, 11. [Back to top] 6.
6. See Christifideles laici, 14.
7. See Redemptoris missio, 11, 14.
8. See Gaudium et spes, 42.
9. See Apostolicam actuositatem, 10, 22, 24, 25, 31.
10. See Redemptoris missio, 2.
11. See Christifideles laici, 20.
12. See Christifideles laici, 28, 30. [Back to top] 12.
REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO (RDC) - Un sueño hecho realidad

Cuando tenía 16 años, conocí al Padre Alfredo Pulido, quien me regaló mi primer libro sobre la vocación. Sin embargo, apenas estaba terminando el colegio y no tenía muchas cosas claras en mi vida. Luego, tres años más tarde, en un retiro espiritual por el mes de octubre, tuve la fortuna de conocer al padre Alfonso Álvarez; que con su alegría y testimonio misionero logró llamar mi atención e inquietarme por la misión.
Pero solo fue hasta mis 26 años, cuando gracias al padre Martín Bolaños, a su sencillez y pasión por la misión, que todo fue mucho más claro y me animé a dejarlo todo por este estilo de vida. Como si fuera poco, sin imaginarlo, tres años más tarde conocería al padre Gabriel Martínez, un maestro de la vida que con su serenidad consolidaría los cimientos de mi consagración a la misión.
Ahora bien, por qué quise iniciar mis estimados lectores contándole sobre estos padres que han significado tanto en mi proceso vocacional. La razón es simple. Cada uno de ellos, sin saberlo o pensarlo, comparten algo en común, y es su amor por la misión en el África. Y es que todos ellos fueron misioneros en el continente africano. Y con su testimonio sin imaginarlo, sembraron en mi ese sueño de misión. Hoy puedo compartirles que a mis 33 años; un sueño hecho realidad.
Llevo un poco más de un año en el continente africano, especialmente en el país de la República Democrática del Congo, en pleno centro de África, y me siento muy feliz. Aún hay días que no me creo estar tan lejos; pero cuando miro al cielo y veo estos hermosos atardeceres que nos proporciona este clima tropical de la ciudad de Kinshasa, capital del Congo, no me queda duda, estoy en el África.
El continente africano es muy grande y cuenta con bastantes países, todos muy distintos a nivel social, político y étnico. Razón por la cual he aprendido que el África no se puede ver desde una misma perspectiva, porque la diversidad cultural es majestuosa. Es por eso que les comparto lo que he vivido en la ciudad de Kinshasa, que es hasta ahora lo poco que conozco.
En general, las personas de esta ciudad son alegres amantes a la música, al fútbol y con un profundo sentido de lo religioso. Son muy fuertes físicamente e intelectualmente. Conocen muy bien el sufrimiento, la pobreza y la corrupción. Pero eso no los vence porque tienen una profunda confianza en Dios y sus tradiciones ancestrales; saben recibir los tragos amargos de la vida con una buena dosis de danza. Y ante las distintas enfermedades que se viven, siempre tiene una sonrisa de aliento.
En el país de la RDC (República Democrática de Congo) el idioma oficial es el francés y cuatro principales lenguas locales son el kikongo, el lingala, el suajili y le chiluba. A demás el país cuenta con una gran riqueza natural y mineral, que a su vez es una de las cusas principales de los distintos conflictos violentos que vive la nación. Aquí existe el rito Zaireño, que es una adaptación del rito romano de la Iglesia católica, el cual tiene cuenta varios elementos culturales propios del continente y los congoleños. La Misa en este rito es muy hermosa, llena de danzas y cantos; muestra de la inculturación del Evangelio.
Yo me encuentro fascinado por este país y cada vez que tengo la oportunidad de conocer más sobre la cultura congolés quedó asombrado. Y es ahí, en donde más claramente puedo ver la obra de Dios en mi vida. Él que todo lo conoce y no se cansa de sorprendernos. Durante el tiempo que he vivido aquí, aparte de aprender los idiomas, también he reflexionado más detalle el pasar de Dios por mi vida. Y créanme, mis estimados lectores. Dios vive. Él está presente. Él está con nosotros.
Actualmente en nuestra casa de formación de Kinshasa, somos 26 jóvenes de dieciséis nacionalidades diferentes; viviendo verdaderamente la sinodalidad y la esperanza de una iglesia joven, la cual camina no solamente al sacramento del sacerdocio; sino a una consagración definitiva a la misión. Con los pies en la tierra, con nuestros ojos y manos en los más pobres y abandonados, y nuestro corazón en la cruz; dispuestos a continuar anunciando la buena nueva del Evangelio, con santidad y capacidad al ejemplo de Comboni. Es por eso mis estimados lectores que continuó animándolos a no desfallecer en la oración por el aumento de las vocaciones misioneras; a seguir aportando desde lo que podemos, nuestro granito para el sostenimiento de la formación y sobre todo a no dudar en animar a otros jóvenes a donar su vida; porque la misión vale la pena, no te quita nada, al contrarío te lo da todo. Dios siempre te sorprende.
Raúl Prieto Gómez, misionero comboniano colombiano







