El verdadero amigo

Se cuenta que un día un hombre dio al mayor de sus hijos una vaca para que pudiera regalársela al mejor de sus amigos.
El joven dio las gracias a su padre y empezó a reflexionar para ver quién de sus amigos era digno de semejante favor. Al cabo de un tiempo volvió cerca de su padre y le dijo:
- “Padre he reflexionado mucho pues tengo dos amigos a los que quiero mucho y ni sabía por quién decidirme. Ahora mi decisión está tomada”
El padre respondió:
- “Antes de saber a quién la destinas quisiera saber qué relación tienes con cada uno de tus amigos.
El hijo le respondió:
- “El primero es alguien que me pertenece, lo quiero tanto como a mí mismo, siempre está en mi pensamiento y casi siempre en mis sueños. Al segundo para decir la verdad, lo quiero menos que él me quiere a mí”.
El padre le preguntó:
- “Entonces ¿a quién ira tu regalo?
- Evidentemente al que más quiero.
Sin ningún comentario, el padre dijo a su hijo:
- “He aquí que llueve a cántaros y que se acerca la noche: coge este cuchillo, cúbrelo con sangre déjate mojar por la lluvia y ve a buscar a cada uno de tus amigos en este estado miserable. A cada uno le dirás: amigo escóndeme, acabo de matar a un hombre, me persiguen y tú sólo puedes salvarme”.
El joven hizo como su padre le había dicho: cubrió el cuchillo de sangre, se dejó mojar y se presentó en casa del amigo que más quería y le dijo:
- “Amigo escóndeme, acabo de matar a un hombre, me persiguen y tú sólo puedes salvarme”.
Pero el amigo lo echó fuera diciendo:
“¡ Cómo! ¿Acabas de cometer un crimen y quieres comprometerme? Corre, escápate, no vayan a encontrarnos juntos; yo soy inocente, no quiero saber nada de esa historia.”
Sin poder creer que el amigo, que tanto quería, hubiese reaccionado así, el joven fue a buscar al segundo de sus amigos y le dijo lo mismo que al anterior:
- “Amigo escóndeme, acabo de matar a un hombre, me persiguen y tú sólo puedes salvarme”
El segundo amigo después de oír el relato oyó en silencio, cogió su arma y dijo:
- “Démonos prisa, marchémonos de aquí; ya me darás más detalles cuando estemos en seguridad. No puedo verte sufrir sin participar en tu pena”
Por el camino el joven explicó la maniobra a su amigo y le invitó a ir a casa de sus padres.
Cuando llegaron, el padre dio dos vacas al amigo fiel y volviéndose a su hijo le dijo:
- “Hijo, no te engañes, el verdadero amigo no es siempre el que tu más quieres, ese puede querer a alguien más que a ti. El verdadero amigo es el que te quiere”