Monseñor Gerardo Valencia Cano

Mons. Gerardo Valencia fue un hombre profundamente entregado a las poblaciones indias y afrocolombianas, que ante la opción por las armas prefirió la del crucifijo, la evangelización y la iluminación de las conciencias.
Gerardo Valencia Cano nació en Santo Domingo, Antioquia, el 26 de Agosto de 1917, siendo el mayor de 12 hermanos, 5 de los cuales se dedicaron a la vida religiosa. Desde muy pequeño sintió su vocación sacerdotal desempeñándose como monaguillo y participando activamente en todos los eventos organizadas por la parroquia.
En febrero de 1929 ingresó en el recién fundado Seminario de Vocaciones de Yarumal. Fue ordenado sacerdote en noviembre de 1942 e inmediatamente después fue nombrado profesor de seminario, donde se caracterizó por su rigor y su disposición para la oración y la reflexión profunda sobre la realidad social del país, y el papel transformador que debía jugar la iglesia Católica en este escenario. En 1944 viajó a Bogotá para hacer su especialización en Filosofía en la Pontificia Universidad Javeriana.
Le marcó profundamente el asesinato del Caudillo Liberal Jorge Eliécer Gaitán el 9 de abril de 1948, quien había escrito que “el hambre, la miseria, la desnutrición, el paludismo, la anemia y la ignorancia no son liberales ni conservadoras, sino producto de la opresión oligárquica”. También le impactó la fundación de la OEA (Organización de Estados Americanos), tras la conferencia Panamericana en Bogotá, el 30 de abril de ese año, y la campaña de resistencia pacífica iniciada por Mahatma Ghandi en la India y su posterior asesinato el 30 de enero de ese mismo año. Se perfiló entonces su pensamiento dinámico y profundamente social, su visión crítica y de avanzada frente a la problemática de su país.
En 1949 el P. Gerardo Valenciafue  nombrado Prefecto Apostólico del Vaupés, con lo que por fin lograría realizar su ideal de trabajar en las misiones. Desarrolló una activa misión pastoral con los indígenas de las más variadas etnias, y llegó incluso a escribir el Himno de la Intendencia del Vaupés, un reclamo de atención al gobierno central hacia los desamparados y extensos territorios nacionales.
Como premio a su excelente labor a favor de los pobres, el papa Pío XII creó el Vicariato Apostólico de Buenaventura, y lo nombró como primer vicario en 1953. Con profundo pesar, abandonó su amado Vaupés para trasladarse a Buenaventura, convencido de que su misión era trabajar por los pobres.
En 1960, Mons. Valencia percibió los grandes problemas sociales del país como una bomba de tiempo que continuaría con la violencia antes iniciada con el fanatismo político, por lo que promovió la fundación del partido social cristiano en Latinoamérica.
Participó en las tres etapas del Concilio Vaticano II (1962 a 1964), en el que se acogieron la libertad religiosa, el ecumenismo y el papel de los seglares en la Iglesia, ideas que Mons. Valencia ya había promovido y abrazado con entusiasmo. En 1963 se realizó en Bogotá el congreso de sociología presidido por su amigo Camilo Torres, de quien apoya las ideas pero le pide prudencia y mesura. En este congreso Camilo Torres expuso los estudios sobre la violencia en el campo y en especial sobre Marquetalia.
En 1967 continúan los primeros movimientos de sacerdotes inquietos por las cuestiones políticas y redactan un documento llamado “Revoluciones para el bien común”, inspirado en la encíclica PopulorumProgressio.
En 1969 un grupo de sacerdotes españoles y colombianos, como Domingo Laín, el cura Pérez, y el propio Gerardo Valencia como asesor espiritual, influenciados por la teología de la liberación promulgada desde los textos de Hans Küng y Bernardo Bolf, y la pedagogía de Pablo Freire, se encuentran en la famosa Reunión de Golconda, donde suscriben un documento instando a la revolución del Evangelio, desde los ánimos y el servicio. Pérez, convencido del camino de las armas, se une a la guerrilla, y Laín se va a Nicaragua para unirse con Somoza en la lucha armada centroamericana.
Monseñor Valencia, renegando del camino de las armas, regresó a Buenaventura, desde donde inició su predicación social por la revolución pacífica. Aunque era conocido como el apóstol de los negros, fue allí donde la figura de Gerardo Valencia se proyectó a la vida pública nacional, y en círculos de la Iglesia empezó a llamársele el “obispo rojo”, por la abierta tendencia revolucionaria y liberal de sus prédicas. Llevaba casi 20 años luchando por los derechos de los negros, y ahora lo hacía por los pobres.
En 1972, el avión en que viajaba  Mons. Valencia de Yarumal a Buenaventura se estrelló en el Cerro San Nicolás, en oscuras circunstancias que nunca fueron aclaradas y que algunos consideraron como un atentado.
(Cf. Institución Educativa Monseñor Gerardo Valencia Cano - Medellín)