MOZAMBIQUE 

Escuela Politécnica Comunitaria Femenina

Con casi 20 años de vida, la Escuela Politécnica Comunitaria Femenina de Nacala, que dirigen las Misioneras Combonianas, se ha convertido en una referencia en el país. Su objetivo es formar a la mujer mozambiqueña, un reto para un país en el que las jóvenes tienen dificultades para acceder a una educación de calidad. 

Por  P. Jaume Calvera 


Nacala  es una ciudad portuaria situada al noreste de Mozambique, en la costa del océano Índico, en la provincia de Nampula. Sus 165.000 habitantes hacen de esta ciudad la cuarta más poblada del país. La urbe ha crecido a lo largo de unos 15 kilómetros de costa y en estos últimos años ha cobrado mucha actualidad debido a la construcción y puesta en funcionamiento de una terminal para la descarga de carbón que, transportado en tren desde las minas de Moatize en un recorrido de casi 1.000 kilómetros, ha dado al puerto y a la ciudad un empuje industrial considerable. La carretera de entrada a la ciudad está rodeada de grandes naves industriales, típicas de las zonas portuarias. A la industria del carbón se le añaden la del cemento y la que procesa nueces del anacardo. En medio de este ambiente portuario, en el barrio de Ontupaia, donde predomina un tipo de viviendas sencillas habitadas principalmente por trabajadores del puerto, surge un espacio donde el orden, la limpieza y la alegría juvenil rompen el ambiente más bien sucio y desestructurado de la zona. Es la Escuela Politécnica Comunitaria Femenina de Nacala. Después de cruzar una amplia cancela se tiene la impresión de haber entrado en un lugar diferente del resto del barrio. En primer lugar sorprende el bullicio de un nutrido grupo de chicas jóvenes que, después de las clases, están ocupadas en diferentes labores: lavan su ropa, pasean por las instalaciones del recinto, simplemente juegan o se entretienen... Edificios bien definidos, parterres que marcan con claridad lo que es jardín y lo que son paseos y una serie de edificios hexagonales con un original techo construido con ladrillos destinados a dormitorio de las alumnas. Entrando más adentro está la casa donde vive un grupo de seis misioneras combonianas, encargadas de que la Escuela funcione y de que todas las chicas reciban una formación integral adecuada. Casi 20 años de historia La Escuela Politécnica Comunitaria Femenina de Nacala nació en 1998, con tan solo 25 alumnas; hoy tiene 350. Las Misioneras Combonianas detectaron que era necesario dar un mayor espacio a la educación de la mujer para que mejorara su nivel académico y se incrementaran sus expectativas futuras. La Escuela, como su largo nombre indica, ofrece primordialmente estudios técnicos; conserva un espíritu comunitario que se mantiene gracias a una buena colaboración entre las misioneras combonianas, los 21 profesores que componen la plantilla docente y las alumnas, de las que 191 son internas y 159 externas. El centro es exclusivamente femenino porque las combonianas han querido privilegiar la educación en el ámbito de la mujer. De hecho, es la única escuela femenina en todo Mozambique. En estas casi dos décadas de existencia, el centro no ha dejado de crecer hasta llegar al número actual de alumnas. Son muchas las solicitudes de entrada, pero el espacio disponible limita a 80 las admisiones anuales. Los estudios técnicos, que empezaron en 2005, tienen una duración de tres años. Tal como están planteados, posibilitan que las chicas encuentren trabajo más fácilmente de cara al futuro. La oferta actual incluye cursos de Contabilidad, Matemáticas y Gestión Administrativa. Además, tanto externas como internas, pueden completar varios cursos de Secundaria. La mayoría de alumnas proceden de la provincia de Nampula, aunque también las hay de Tete, Maputo y Cabo Delgado. La situación y el origen de su entorno es tan variado como su procedencia: llegan a Nacala chicas con familias estructuradas,  otras de hogares monoparentales y no son pocas las que han crecido con sus abuelos porque son huérfanas. 

Una comunidad misionera

  Las Misioneras Combonianas llegaron a Mozambique en 1954. Son en la actualidad 48 hermanas en todo el país, distribuidas en 12 comunidades. La Escuela Politécnica es una de las perlas que cultivan con especial cariño. Las seis hermanas que forman la comunidad –tres italianas, una ecuatoriana, una etíope y una costarricense, la Hna. Maureen Ivana Mora Agüero, que actualmente es la directora del centro– están directamente implicadas en la gestión del centro. Excepto los 21 profesores que conforman el claustro, apenas tienen personal externo para el funcionamiento de la escuela. Tres de las religiosas imparten clases de Inglés, Biología, Técnicas de Estudio, Comunicación Social y Moral e Informática. Las otras tres hermanas se ocupan de labores más domésticas, como la enfermería o las labores de mantenimiento y orden. Para hacer todo esto posible, la escuela –que es propiedad de las Misioneras Combonianas– cuenta con algunas ayudas que reciben del Estado, especialmente el pago de los salarios de los profesores, y la colaboración de bienhechores que apoyan el proyecto. La Escuela Politécnica Comunitaria Femenina, mantiene una clara línea de formación cristiana, aunque entre sus alumnas haya jóvenes musulmanas, dado que en la ciudad de Nacala y en algunos de los lugares de origen de las chicas, la mayoría de la población es musulmana. Este grupo de seis combonianas se ocupan de la educación religiosa tanto en la escuela como en la parroquia de Nacala. 

Formación integral 

Hablamos al final del día con la directora de la escuela, la Hna.  Maureen Ivana Mora Agüero, que como todos los días ha desarrollado una intensa actividad escolar y extraescolar. “Los estudios que ofrecemos son para que las muchachas puedan salir con una buena preparación teórica y práctica para poder encontrar trabajo enseguida y ayudar así a sus familias”, nos dice la directora, convencida de la validez de este trabajo. Aunque el plan de estudios incluye asignaturas obligatorias como Portugués, Biología, Química y Matemáticas, más otras optativas como Mecanografía, Agropecuaria o Informática, Maureen Ivana subraya que en un ambiente portuario como Nacala, Contabilidad tiene un espacio muy importante en el currículo, y se abre a otras posibilidades: “Tratar más sobre temas aduaneros ante una realidad cambiante como la que se experimenta en el próspero puerto industrial de Nacala”. El bullicio normal de una escuela con internado se va apagando poco a poco al final del día. Las internas se han ido a dormir. Mañana después del desayuno, empezará una nueva jornada. Las alumnas formarán en el patio durante el izado de la bandera de Mozambique. Uno de los profesores guiará una corta oración y la directora se dirigirá a las jóvenes con palabras de aliento que se renuevan día a día: “Cuando salgáis de la escuela os van a respetar por lo que sois y por lo que sabéis”.