COLOMBIA

Pequeñas comunidades afro

El P. Franco Nascimbene lleva ya casi tres años viviendo en el barrio El Oasis de los Altos de Casucá, en Soacha. Desde su llegada, se ha dedicado a visitar las cerca de 500 familias afro del sector y con un grupo de ellas ha nacido una comunidad cristiana que se reúne cada semana. Últimamente, se han ido creando otros grupos en distintos lugares de la zona que permiten vislumbrar el futuro con esperanza.

 Francisco Carrera

 Los miembros de la pequeña comunidad, acompañados por el P. Franco, leen y estudian la Biblia, reflexionan juntos sobre la historia del pueblo negro, han creado un fondo común que  les permite apoyarse unos a otros en caso de necesidad, ayudar a otras personas y financiar sus actividades. También celebran periódicamente Eucaristías con elementos y ritmos afros. Después de un año de camino, tres de los miembros de la comunidad aceptaron la propuesta de comprometerse como catequistas y junto con unas Hermanas comenzaron, de acuerdo con el párroco de la zona, unos grupitos de catequesis afro de primera comunión y de confirmación. Hace unos meses, 13 adolescentes afro recibieron junto a otros jóvenes del barrio el sacramento de la confirmación de manos de Mons. José Daniel Falla Robles, obispo de Soacha. De vez en cuando, se organizan actividades conjuntas para muchachos y adultos afros y mestizos de la zona para que no se aíslen,  sino se enriquezcan mutuamente a partir de las riquezas propias de cada cultura. Desde el mes de enero de este año, está en proceso la formación de un  grupo afro con los chicos y chicas que recibieron la confirmación recientemente. Dos estudiantes Combonianos que están subiendo al barrio todos los fines de semana colaboran en este proyecto de pastoral juvenil. 

Dificultades 

El P. Franco explica que, durante estos años de presencia en El Oasis, ha intentado promover otras comunidades afros en los alrededores del barrio, pero todas han fracasado tras  cuatro o cinco meses de encuentros. Según el misionero, existen dos problemas principales que dificultan el impulso de actividades comunitarias. El  primero es que casi todos los negros del barrio trabajan en el norte de Bogotá, lo que significa que cada día se añaden 5 horas de viaje, de pie en el bus, a las 8-9 horas laborales. Comprensiblemente, esto hace imposible cualquier tipo de actividades durante la semana. El segundo problema es el ambiente de racismo existente en el barrio,  que hace difícil para las personas negras conseguir casa y trabajo, e incluso viajar en el bus sin ser objeto de insultos. Eso las lleva a encerrarse y, a veces, responder con violencia a tanta  discriminación. Las cosas empeoraron cuando un grupo de paracos empezó a armar y a usar a jóvenes afros para el narcotráfico y la delincuencia, haciendo empeorar la imagen de los afros frente a los demás. En el último año, el P. Franco ha intentado abrir su experiencia de pastoral afro a nuevos barrios de la diócesis de Soacha: desde agosto de 2017 hay un grupito que se reúne en la parroquia de San Bernardino de Bosa y desde hace unos pocos meses hay otro grupo que se encuentra en la casa de pastoral de los Padres Jesuitas, en Altos de la Florida.  Se espera que ambos se puedan fortalecer a lo largo de 2018. 

Pastoral afro nacional 

Del 4 al 6 del pasado mes de diciembre, el P. Franco participó en Cali en un encuentro de delegados y delegadas diocesanos de Pastoral Afro, organizado por el departamento de Etnias de la Conferencia Episcopal de Colombia y celebrado en el Centro de Formación para la Evangelización y Escuela de Discipulado Misionero. Los delegados y delegadas dedicaron  un tiempo al intercambio de experiencias que están teniendo lugar en las distintas circunscripciones eclesiásticas donde se realiza un trabajo de pastoral afro en el país. Los participantes también se ocuparon en la preparación del próximo encuentro continental de pastoral Afro (EPA), que se tendrá del 15 al 19 de julio 2018 en la "San Buenaventura" de Cali con el tema de la profundización de la espiritualidad afro en todo el continente. Mons. Darío de Jesús Monsalve, arzobispo de Cali, que inauguró el encuentro, dijo sobre ese próximo EPA: “Espero que no sea un Encuentro de tradición sino de proceso, que enriquezca y proyecte… En los territorios ancestrales la participación afro en la Iglesia es buena, mientras que en los de llegada de los desplazados no se ve acogida, más bien desarraigo y división interna… Es una experiencia de mucha discriminación”. Se espera que en el EPA de Cali participen unos 250 delegados y delegadas de toda América y el P. Franco indica que la organización ha invitado a la diócesis de Soacha a que asista con una delegación de tres personas que lleven un tiempo en el proceso de la pastoral afro.  Experiencias anteriores atestiguan que los EPA dan a los participantes formación y les infunden un gran entusiasmo y ganas de seguir siendo promotores de pastoral afro.