Revista Digital Misionera Católica
de los Misioneros Combonianos
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MÉXICO
Decenas de sacerdotes asesinados por el crimen organizado

En el violento México, los sacerdotes también han pagado y siguen pagando un precio muy alto, con una treintena de muertes desde 2012, según una precisa reconstrucción del Centro Católico Multimedia. El asesinato es la punta del iceberg de un contexto de ataques, amenazas, intimidaciones, agresiones y profanaciones de iglesias. Las diferentes formas en que estos y otros sacerdotes han perdido la vida también revelan la complejidad del problema. 

Bruno Desidera - SIR

El más reciente, el padre Juan Antonio Orozco Alvarado, un franciscano de apenas 33 años, perdió la vida hace unas semanas porque tuvo la mala suerte de quedar atrapado en el fuego cruzado de un enfrentamiento entre cárteles rivales en el estado de Durango. Sin embargo, antes de él, a finales de marzo, el padre Gumersindo Cortés González, un sacerdote de 64 años de la diócesis de Celaya, en el estado de Guanajuato, fue encontrado muerto, con evidentes signos de violencia y disparos, pocas horas después de su desaparición. Antes, en 2019, había sido ejecutado el sacerdote José Martín Guzmán Vega, de la diócesis de Matamoros (Tamaulipas). 
Tres formas distintas, pero un solo hecho: en el México violento, también los sacerdotes han pagado y siguen pagando un precio muy alto, con una treintena de muertos desde 2012, según la precisa reconstrucción del Centro católico multimedial. 
El asesinato es la punta del iceberg de un contexto de ataques, amenazas, intimidaciones, agresiones y profanaciones de iglesias. Las diferentes formas en que estos y otros sacerdotes han perdido la vida también revelan la complejidad del problema. Sería un error, de hecho, afirmar que todos los sacerdotes asesinados son verdaderos "mártires", muertos "in odium fidei". Pero tampoco es correcto afirmar, como se hace a veces de forma un tanto simplista, que en un país donde el crimen organizado mata a unas 80 personas al día, es "fisiológico" que de vez en cuando "le toque a un cura". 

Un deseo de golpear a la Iglesia. 
Es cierto", dijo a Sir el director del Centro Católico Multimedia, el padre Omar Sotelo, "el tema es muy complejo. Pero, en general, se puede decir que, por un lado, el fenómeno de la violencia y los asesinatos contra los sacerdotes está relacionado con el crecimiento del crimen organizado y los cárteles del narcotráfico. Según nuestras investigaciones, en el 80% de los casos, los sacerdotes son víctimas de la delincuencia organizada, no de la delincuencia común. Por otro lado, en la mayoría de los casos se quiere golpear a la Iglesia como institución, por su papel en la estabilización social". Rodrigo Guerra López, uno de los directores del Centro de Investigación Social Avanzada (Cisav) de Santiago de Querétaro y miembro de la Academia Pontificia de Ciencias Sociales, confirma: "No se trata de asesinatos por odio a la fe, sino que la mayoría de las veces son personas incómodas para los grupos criminales las que son blanco de ataques, muchas veces son ejecuciones reales".   

Sólo la punta del iceberg. 
Volvamos al análisis del Centro católico multimedial, que había publicado un amplio informe sobre el tema en 2019, y que sigue manteniendo el seguimiento de la situación. El padre Sotelo explica: "Los asesinatos son sólo la punta del iceberg. Cada año se producen más de 50 episodios de amenazas e intimidaciones contra sacerdotes. Y cada semana, una media de 26 iglesias son atacadas o profanadas. Luego están los secuestros, 5-6 en el último año. Afortunadamente, a veces acaban en libertad, pero tras la violencia y la tortura. En cuanto a los asesinatos, a menudo se llevan a cabo de forma especialmente brutal y cruel. Además, en muchos casos, tras el asesinato, hay intentos de deslegitimar a los sacerdotes asesinados, incluso por parte de las autoridades políticas. Se dice que iban a fiestas, que no deberían estar donde están, o cosas así". ¿Por qué ocurre esto? "La violencia en México es generalizada y la Iglesia está dentro de este contexto. Sin embargo, además de las personas, es una institución que tiene un papel social fundamental la que se ve afectada: la parroquia estabiliza la comunidad. En consecuencia, el homicidio de un sacerdote, desestabiliza la sociedad, envía un fuerte mensaje de intimidación. Se crea una narcocultura del terror. En algunos casos, ha habido fuertes denuncias por parte del sacerdote, como ocurrió en Matamoros, donde el padre Guzmán Vega habló de la complicidad del Gobierno del Estado y denunció frontalmente al crimen organizado". 
A decir verdad, en los últimos dos años, el número de sacerdotes asesinados ha disminuido: 26 durante la presidencia de Enrique Peña Nieto (2012-2018), 3 desde el presidente Andrés López Obrador. "Pero sería un error", comenta el padre Sotelo, "decir que la violencia ha disminuido, todos los demás indicadores dicen que no es así". 
Además, a pesar de las intenciones del presidente que tomó posesión en 2018, la violencia sigue siendo la dueña indiscutible de México, como confirma Guerra López: "Hay que decir que la violencia es una constante en nuestra historia, desde la época prehispánica. En el siglo XX, con la revolución mexicana y la guerra cristera, adquirió tintes antirreligiosos. La violencia más reciente se caracteriza por la delincuencia organizada, que se ha profesionalizado y está dirigida por empresas sofisticadas. A menudo, los cárteles se dividen y así se multiplican los grupos violentos y criminales. Los sucesivos presidentes han intentado combatir la presencia del crimen organizado de diversas maneras. Felipe Calderón (2006-2012) envió al ejército a controlar el territorio, pero no acompañó esta elección con acciones a nivel bancario y financiero. Si lo hubiera hecho, la corrupción y la complicidad de la política también habrían salido a la luz. Cuando llegó López Obrador, anunció un cambio de estrategia, basado en el diálogo, pero en los últimos tres años ha habido 80 muertes diarias, el doble que con Calderón. 
Es necesario el diálogo con la Iglesia estadounidense. Y las cosas no van a mejorar: "De hecho, se ha creado un nuevo corredor de narcotráfico, una verdadera autopista que va desde Baja California, en el norte, hasta Chiapas, en el sur. La mayoría de los candidatos ganadores en los estados donde se votó hace unas semanas estaban abiertamente respaldados por el narcotráfico. En mi opinión, no hay alternativa a una acción global y a largo plazo, en términos de represión, prevención y controles financieros". Guerra López concluye: "Los obispos han intervenido varias veces, empezando por una fuerte intervención en 2010, e incluso hace unos días. Apropiadamente, destacan el sufrimiento de los sacerdotes y de toda la población. Históricamente existe un gran vínculo entre los sacerdotes y el pueblo. Creo que, de cara al futuro, debería haber un mayor diálogo entre la Iglesia mexicana y la estadounidense, dado que todo esto está ocurriendo principalmente por el altísimo nivel de consumo de drogas en los Estados Unidos. Los obispos dialogan sobre el tema de los migrantes, también deberían ponerlo en la agenda, para ser cada vez más una 'Iglesia única' a nivel continental, como soñó Juan Pablo II, y han seguido haciendo Benedicto XVI y Francisco".