Nueva oportunidad

P. Gabriel Perfetti 

 

Su vestido, sus zapatos, su choza…  todo habla el lenguaje de la sobriedad, del desprendimiento. Su persona es completamente libre de toda apariencia y exterioridad. Su pensar es la manifestación del espíritu que no está condicionado por el juicio del otro, el auténtico espíritu de quien está libre de esperar la aprobación y el aplauso de los demás.
Nuri es una mujer de mediana edad que vive en una invasión de los Altos de Cazucá.  Camina contra corriente; parece imposible que en una sociedad tan materialista y consumista, sociedad de las apariencias y del poseer, haya personas que no se dejan contaminar.
Su choza tiene las dimensiones justas para contener una cama y una silla. Se la han construido los vecinos como respuesta a quienes le habían quemado la anterior por envidia.
Su misión es acompañar los niños del barrio con juegos, danzas y enseñanzas. La suya es " la universidad del talento": no hay estructuras, la calle es el lugar de encuentro y formación.  Nuri cree que cada niño lleva dentro su identidad;  se necesita ayudarlo a sacar su especificidad, su don.
Se sostiene cantando y bailando en el Transmillenio, en las calles y en las plazas.  Muchas veces nos justificamos de no poder hacer nada porque no tenemos medios o recursos, pero viendo a esta mujer uno ya no tiene excusas.
Linda, una joven italiana, que está compartiendo una experiencia con Nuri  me dice cómo esto cuestiona nuestra resignación y la pasividad que nos tiene bloqueados, paralizados. Débiles, deprimidos, sumisos, alienados, esclavos de todo poder y resignados a una vida sin vida, sin gozo.
¿Será la química que disparamos a nuestro cerebro la solución a nuestro cansancio  psicofísico  y a nuestra opresión intelectual y espiritual? 
¿Será la expectativa  de soluciones políticas que nunca se dan y están siempre a favor de unos pocos? 
¿Será la solución comprar más cosas dando así más poder a aquellos que nos dominan y esclavizan? 
¿Será la solución el juego de una lotería, la magia, el deporte hecho instrumento de alienación del pueblo? 
En todo eso siempre se esconde la ambición, la vanidad y la envidia, que son los ingredientes que bloquean, envenenan y contaminan todas nuestras iniciativas.
La estupidez no es equivocarse y caer, sino persistir en la equivocación, creyendo que un día habrá  un resultado diverso sin cambiar los ingredientes.
El Año Nuevo no será tener más cosas, haciendo el juego a quienes nos manipulan y oprimen; será NUEVO si damos más espacio a nuestro ser, a la riqueza que somos, a nuestra capacidad de amar y servir al otro. 
Nuri nos recuerda que es posible sacudir el miedo y lanzarse en esta aventura del otro.
Dios se hace pequeño despojándose de todo honor y grandeza, ¿no será este el camino de la vida en abundancia para todos? 
Año Nuevo. Lo NUEVO depende de ti, de mí, de creer y vivir nuestro ser divinos, que nos hace don para los demás.

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