BRASIL: La Iglesia con los refugiados venezolanos

La Iglesia Católica en Brasil está desempeñando un papel crucial en la recepción de inmigrantes y refugiados venezolanos. Desde la frontera de Pacaraima, donde la parroquia local distribuye 1.600 comidas al día (ver Fides 19/07/2018), los venezolanos encuentran en la Iglesia una actitud de acogida que, por desgracia, no encuentran en la mayor parte de la sociedad brasileña, aseguran las fuentes de Fides.
En este contexto Cáritas Manaus acogió el martes 28 a un grupo de 63 inmigrantes en un proyecto en colaboración con ACNUR y el apoyo logístico del Ejército de Brasil. Es el segundo grupo que llega al centro de recepción Santa Catalina de Siena donde permanecerán durante un mes y donde se espera que lleguen al menos otros tres grupos hasta finales de este año.
Los refugiados provienen de la ciudad de Boa Vista, capital del estado de Roraima en la frontera con Venezuela, donde vivían en centros para inmigrantes donde casi no hay espacio. En su mayoría son jóvenes y niños pequeños cuyos rostros reflejan el sufrimiento padecido en los últimos tiempos, pero en los que también vemos la esperanza de que este sea el comienzo de una vida mejor.
La archidiócesis de Manaus, a través de Cáritas, de las parroquias y de las zonas de misión, “está acogiendo a nuestros hermanos inmigrantes y refugiados de Venezuela”, dice a Fides el padre Orlando Gonçalves Barbosa, vicepresidente de Cáritas. El trabajo de Cáritas busca asegurar que, poco a poco, estas personas puedan integrarse en la sociedad brasileña y adquirir autonomía.
El párroco de la zona de Santa Catalina de Siena, el franciscano Alex de Assunção, asegura que “acoger a los inmigrantes venezolanos significa para la Iglesia de Manaus llevar a cabo lo que Jesús nos pide vivir en el Evangelio, es decir, reconocer a un hermano en el otro”. No podemos olvidar que “Jesús también era un extranjero, vivió la misma situación que viven nuestros hermanos”, explica insistiendo en que “la acogida se pone en práctica no solo porque Jesús nos lo pidió, sino también porque la Iglesia y el Papa Francisco nos lo piden”. Como párroco de la zona misionera, “es una gracia acoger y poder ser un signo de Cristo en la Iglesia de Manaus”.
La directora de la casa de acogida, Dina Luz Carmona, es un ejemplo de alguien que llegó como inmigrante de Colombia con su familia cuando tenía 17 años y fue capaz de integrarse y hacer su vida en el país. Ahora es abogada. Explica a la Agencia Fides que en el hogar los inmigrantes, además de una cama y un plato en la mesa, recibirán cursos de formación profesional, idioma portugués, cultura local, talleres de artesanía y preparación de alimentos locales.

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